Somos lo que comemos… ¡y lo que absorbemos!

Esta frase la hemos escuchado miles de veces. Tantas, que es como que ya no tiene sentido.

Pero es así. Literal.

Cada célula de cada órgano de cada sistema en nuestro cuerpo, está hecho de lo que comemos, y dependen de nuestro sistema digestivo para proporcionar los nutrientes que necesitan para seguir funcionando.

Pero más precisamente, somos lo que ABSORBEMOS.

Diría que es más importante digerir bien que la comida que comemos. Es imprescindible tener una buena digestión para poder asimilar y absorber bien los nutrientes.

Para tener buenas digestiones, tenemos que estar en un estado de relajación. Cuando el cuerpo siente que estamos estresados, va a poner en marcha el sistema de respuesta al estrés, llamado “fight or flight” en inglés. Que significa “pelear o huir”. En situaciones de estrés, o huímos del peligro o peleamos. Y una vez terminado ese episodio, el pico de estrés baja y volvemos a la “normalidad”.

El problema es que hoy en día la mayoría de nosotros vamos todos estresados y distraídos. Comemos mientras miramos la tele o las historias de instagram. Mientras conducimos o mientras trabajamos. En esas condiciones, nuestro sistema digestivo no funciona al 100% porque está ocupado enviando toda la sangre y energía hacia nuestros músculos.

Por eso, antes de comer, asegúrate de respirar profundo varias veces para reducir el nivel de estrés, así como centrarte otra vez en tu respiración y en el momento presente. Siéntate y come despacio. Dedícale al menos 20 minutos a tu comida. Mastica y aprecia cada bocado. Es el combustible que te ayudará a sentirte bien y a tener energía.

El proceso de digestión se llama “rest & digest” (descansa y digiere) y es un proceso que va de norte a sur, empieza en la boca y acaba en el ano. Si no masticamos bien, ya empezamos mal el proceso y no hay manera de recuperarlo. Los carbohidratos se pre digieren en la boca con la saliva, y si los masticamos tres veces y los tragamos rápido, se quedarán semi digeridos en nuestro intestino, provocando gases y molestias.

El ácido que tenemos en el estómago juega un papel fundamental. Si no tenemos suficiente ácido, tampoco se secretan las hormonas y las enzimas digestivas necesarias para digerir la proteína.

El ácido que se secreta en el estómago tiene un pH de 0.8… eso es casi ácido puro!
Las funciones del ácido son: desinfectar el estómago, mata bacterias y parásitos, activa la pepsina para digerir proteínas, estimula la secreción de la gastrina, y descompone la proteína.

Y esto es sólo la mitad del proceso, luego viene el turno de la vesícula biliar para digerir las grasas.

Continuará en el próximo episodio! 🙂

Publicado por Lori Salas

Nutritional Therapy & Mindset Coaching

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