El dilema de las grasas…

Mis clientas muchas veces me dicen que comen muy sano, que casi no consumen grasas ni carne… pensando que se están cuidando.

El tema es que la grasa de origen natural (saludables), incluyendo las temidas grasas saturadas, es ESENCIAL para la salud. Esos son los famosos ácidos grasos esenciales.

Las patatas fritas, el helado, el pan industrial, la bollería industrial, las pastas industriales con salsas cremosas… estas son las que producen el colesterol del “malo” y debemos evitar a toda costa.

Focalízate en las grasas y los aceites que consumían nuestros antepasados y elimina los aceites industriales y procesados de tu cocina.

Para simplificar las cosas si recién estás empezando, limítate a estos dos: aceite de oliva y aceite de coco (orgánicos, prensados en frio, virgen extra).

El aceite de oliva es ideal para añadir a tus platos libremente y para cocinar a temperaturas medias y el aceite de coco para cocinar a altas temperaturas, pero los dos se pueden usar para cocinar sin problema.

La mayoría de las grasas que consumes deben proceder de fuentes de calidad: de carne de pasto/pastura o ecológica, pescado salvaje, pollo ecológico, huevos, lácteos, aguacates, nueces, aceite de oliva virgen extra, aceite de coco virgen extra y manteca ecológica de pastura.

No le tengas miedo a las grasas y a los aceites. ¡Acuérdate que son esenciales!

La calidad y el tipo de grasa que consumes es más importante que la cantidad.

Si tienes alguna duda, pregúntame, ¡me encantaría ayudarte!

¿Te cuesta escuchar a tu cuerpo con la alimentación? “Hay tanta información disponible que no sé por dónde empezar”

Estamos rodeadas e inundadas de información, a veces contradictoria, sobre lo que “hay” que comer y lo que no.

Me parece que hoy en día tenemos un exceso de información, pero estamos más confundidas que nunca. ¿No crees?

Hay muchas (¿demasiadas?) etiquetas (vegana, vegetariana, keto, low carb, etc, etc) y nos estamos distanciando cada vez más de nuestra esencia.

La mayoría de las mujeres que me consultan creen que están comiendo saludablemente, y aún así tienen problemas de salud y síntomas crónicos. En algunos casos se debe a que están consumiendo productos que remplazan los alimentos reales, que si bien tienen todos los macro y micro nutrientes necesarios, no se asimilan de la misma manera que el alimento real.

Nuestro cuerpo es el mismo que el de nuestros antepasados de hace miles de años. Los que sobrevivieron y evolucionaron para que hoy estemos aquí.

Hace cientos y miles de años, no había dietas de moda, ni productos “healthy”, o paquetes milagrosos ni sustitutos de la comida.

Tampoco se comía tanto como hoy en día. Sólo se comía cuando había alimento disponible. Lo que la naturaleza proveía.

Nuestro cuerpo está diseñado para recibir los alimentos que nos ofrece la naturaleza.

No está diseñado para asimilar ni digerir productos empaquetados con ingredientes misteriosos.

Volvamos a nuestra esencia. Volvamos a conectar con lo que somos.

Volvamos a la cocina y a comer comida real.

No te compliques.

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Alimentación Intuitiva (Intuitive Eating)… ¿cómo funciona?

Escuchar nuestros deseos y necesidades para alimentarnos intuitivamente parece una buena idea. Comer lo que queremos, cuando sentimos la necesidad es liberarnos de reglas y restricciones. Pero cuando venimos de una manera desordenada de alimentarnos, lo que necesitamos es un plan. Si nuestra alimentación se basa en su mayoría en productos procesados, no será fácil porque estos productos contienen ingredientes y aditivos que generan un sistema de recompensa en el cerebro (dopamina) desmesurado.

Intentar escuchar a nuestro cuerpo cuando está sobre estimulado por el azúcar y las toxinas no nos permitirá tener acceso a nuestra intuición, accedemos a la parte de nuestro cerebro que reclama satisfacción y recompensa.

Al principio, y hasta que nos acostumbremos a una nueva manera de comer, yo aconsejo planificar con anticipación lo que vamos a comer. Estas decisiones las haremos con la corteza prefrontal, la parte de nuestro cerebro que posibilita la existencia de habilidades complejas como el pensamiento abstracto, la autoconciencia y la planificación.

Con esto lo que vamos a conseguir es ganar consciencia. Elige una libreta o cuaderno donde vas a anotar todo lo que vas a comer en el día o al día siguiente. Lo ideal es hacerlo 24h antes. La idea es no actuar impulsivamente, no responder al reclamo de recompensa que nos pide nuestra mente. Si sabemos que tenemos el hábito de hacer cosas que no nos ayudan, lo podemos anotar en nuestra libreta también. A veces, cuando llega el momento nos damos cuenta que en realidad no queremos comer eso que tanta ansiedad nos provocaba antes. No se trata de cambiar radicalmente nuestros hábitos de la noche a la mañana. Se trata de ganar consciencia en nuestro SENTIR, PENSAR, y ACTUAR.

Entender como funcionamos y como todo se relaciona.

El objetivo es actuar desde la libertad pero con CONSCIENCIA.

Y tú, ¿ya lo pones en práctica? ¿Qué es lo que te frena?

Dieta keto, vegana, vegetariana, low-carb… mejor ¡anti inflamatoria!

No te preocupes tanto por la etiqueta de tu dieta, ya sea keto, vegana, vegetariana, low-carb, high fat, etc, etc. Yo te propongo que hagas lo que hagas, que sea una dieta anti inflamatoria.

¿Por qué? Porque cuando hay inflamación, no se puede perder peso, se empieza a tener síntomas diversos y se generan enfermedades crónicas.

Cuando consumimos productos ultra procesados, el cuerpo no los reconoce. No sabe lo que es. Necesitamos combustible de calidad. Nuestro cuerpo necesita alimento real de calidad.

Consumir alimentos antioxidantes y antinflamatorios es fundamental para manejar el estrés. El estrés crónico y permanente nos machaca. A veces de manera silenciosa, y a veces hay señales: erupciones en la piel, dolores estomacales, diarrea, pérdida de cabello, mucho cansancio, migrañas. Depende de cada una, pero se produce una pro-oxidación brutal. Y cuando hablamos de oxidación estamos hablando también de inflamación.

Estrés, insomnio, sedentarismo: todos producen inflamación.

No es la inflamación como cuando te pica un mosquito: esa inflamación es puntual y de corta duración. Es una inflamación “buena” y necesaria para sanar la picadura.

La inflamación de bajo grado es crónica y es mucho mas silenciosa pero es de larga duración. El sistema inmunitario no acaba de resolver esa picadura porque tiene que estar arreglando problemas por todos lados. Como si hubiera muchas picaduras de mosquito. El sistema inmunitario es como si fueran patrullas de policías que están señalizando, trabajando, resolviendo, y combatiendo un patógeno y al final este se agota. Y a partir de ahí es cuando el metabolismo “se rompe”. Se desequilibra. Se altera. No solo el metabolismo, también el sistema inmunitario y la microbiota. Se crea una disbiosis. Es una antesala a poder padecer enfermedades.

Es por eso que tenemos que aportar alimentos antiinflamatorios y antioxidantes.

No me gustan las etiquetas, pero si tuviera que elegir una sería: ANTI INFLAMATORIA.

Somos lo que comemos… ¡y lo que absorbemos!

Esta frase la hemos escuchado miles de veces. Tantas, que es como que ya no tiene sentido.

Pero es así. Literal.

Cada célula de cada órgano de cada sistema en nuestro cuerpo, está hecho de lo que comemos, y dependen de nuestro sistema digestivo para proporcionar los nutrientes que necesitan para seguir funcionando.

Pero más precisamente, somos lo que ABSORBEMOS.

Diría que es más importante digerir bien que la comida que comemos. Es imprescindible tener una buena digestión para poder asimilar y absorber bien los nutrientes.

Para tener buenas digestiones, tenemos que estar en un estado de relajación. Cuando el cuerpo siente que estamos estresados, va a poner en marcha el sistema de respuesta al estrés, llamado “fight or flight” en inglés. Que significa “pelear o huir”. En situaciones de estrés, o huímos del peligro o peleamos. Y una vez terminado ese episodio, el pico de estrés baja y volvemos a la “normalidad”.

El problema es que hoy en día la mayoría de nosotros vamos todos estresados y distraídos. Comemos mientras miramos la tele o las historias de instagram. Mientras conducimos o mientras trabajamos. En esas condiciones, nuestro sistema digestivo no funciona al 100% porque está ocupado enviando toda la sangre y energía hacia nuestros músculos.

Por eso, antes de comer, asegúrate de respirar profundo varias veces para reducir el nivel de estrés, así como centrarte otra vez en tu respiración y en el momento presente. Siéntate y come despacio. Dedícale al menos 20 minutos a tu comida. Mastica y aprecia cada bocado. Es el combustible que te ayudará a sentirte bien y a tener energía.

El proceso de digestión se llama “rest & digest” (descansa y digiere) y es un proceso que va de norte a sur, empieza en la boca y acaba en el ano. Si no masticamos bien, ya empezamos mal el proceso y no hay manera de recuperarlo. Los carbohidratos se pre digieren en la boca con la saliva, y si los masticamos tres veces y los tragamos rápido, se quedarán semi digeridos en nuestro intestino, provocando gases y molestias.

El ácido que tenemos en el estómago juega un papel fundamental. Si no tenemos suficiente ácido, tampoco se secretan las hormonas y las enzimas digestivas necesarias para digerir la proteína.

El ácido que se secreta en el estómago tiene un pH de 0.8… eso es casi ácido puro!
Las funciones del ácido son: desinfectar el estómago, mata bacterias y parásitos, activa la pepsina para digerir proteínas, estimula la secreción de la gastrina, y descompone la proteína.

Y esto es sólo la mitad del proceso, luego viene el turno de la vesícula biliar para digerir las grasas.

Continuará en el próximo episodio! 🙂

¿Qué significa comer sano y ser HEALTHY?

Ser “healthy” tiene tantas respuestas y significados como personas hay en el mundo.

¿Sabemos realmente qué significa comer sano?

No se trata de etiquetas, o de tomar jugos verdes ni de suprimir la carne o los lácteos, aunque eso es una elección personal y también puede entrar dentro de una alimentación saludable si es necesario.

¡Ya haré otro post sobre este tema un poco polémico!

Para estar sanos y tener buena salud, tenemos que alimentar nuestro cuerpo con los nutrientes (combustible) que necesita para efectuar sus funciones.

Algunas de estas funciones son la digestión, la absorción, la eliminación, la detoxificación, la respiración, el transporte de nutrientes, la integridad de nuestras células, etc.

Hay 6 pilares en la nutrición funcional:

  1. Digestión: somos lo que absorbemos.
  2. Regulación del azúcar en sangre: lo que sube debe bajar.
  3. Equilibrio de ácidos grasos: la mayoría de las grasas naturales son tus amigas.
  4. Nutrición: la comida real crea salud real.
  5. Equilibrio de minerales (las bujías del cuerpo).
  6. Hidratación: el agua es vida, la vida es agua.

Cuando alguno de estos pilares falla, se crea una carencia y un desequilibrio, y es ahí donde empiezan los problemas funcionales y las enfermedades crónicas.

A mi me apasiona el tema y podría hablar durante horas de esto, por eso tengo grabado un vídeo que suelo enviar a mis clientas para enseñarles por qué es tan importante encontrar este equilibrio.

COSAS QUE SI SABEMOS QUE DEBE CUMPLIR CUALQUIER DIETA SALUDABLE

1. Que la base de la dieta sean las verduras, hortalizas y frutas: Esto no es negociable. Y si alguien me va a sacar a los inuït, que me diga también en que supermercado español compra carne y vísceras de foca, morsa y demás.

Comer verduras, hortalizas y frutas en cantidad y a diario es la primera premisa para llevar una dieta saludable. A pesar de los pesticidas y de cualquier otra cosa. No comerlas siempre va a ser peor opción.

2. Que el aporte de grasa venga de fuentes lipídicas de calidad: aceite de oliva, frutos secos, aguacate y pescados azules pequeños si los consumimos son las principales fuentes de grasa saludable que hay en nuestro país.

Reducir al máximo las grasas vegetales refinadas y las grasas hidrogenadas es importante.

3. Que la bebida principal sea el agua.

4. Que el consumo de procesados sea bajo: el grueso de nuestra dieta deben conformarlo alimentos que se encuentran tal y como salieron de la tierra, o tal y como estaban en el animal del que provienen (si consumimos productos de origen animal). Es decir, lo que podríamos comprar en una frutería, una verdulería, una pescadería o una carnicería. Fresco, sin envasar y sin lista de ingredientes. Eso nos quita de en medio de un plumazo todas las calorías vacías del mundo mundial.

Cumpliendo estas cuatro premisas sencillas, será difícil que nuestra dieta no sea sana.

Luego podemos hilar más fino, ya según el modelo dietético que siga cada uno:

-Si consumimos cereales y derivados: que sean integrales y diversificar el consumo más allá de trigo y arroz. En este grupo de alimentos entran los tubérculos feculentos (patata, moniato, yuca) aunque no son cereales, claro.

-Si consumimos lácteos: evitar lácteos azucarados (postres lácteos, yogures de sabor, helados…) una de las mejores opciones es el yogur natural, y según parece si es de cabra u oveja mejor.

-Si consumimos carnes: la mejor opción es la carne de pasto o las aves alimentadas de manera similar a su alimentación natural. Y evitando siempre procesados cárnicos (hamburguesas, salchichas, embutidos…)

-Si consumimos pescados: preferir los azules de pequeño tamaño que tienen menos metales pesados que los grandes. En los blancos preferir los de proximidad y temporada.

-Las legumbres son tus amigas.

Y ya. ¿A que tampoco es tan difícil? ¿Cuántas de estas premisas cumples tu?

Ayudo a mujeres a reponerse del estrés y agotamiento crónicos, para que puedan sentirse fuertes otra vez

Mis clientas son mujeres que sienten que ya no tienen la misma energía que antes. Se sienten estresadas y al borde del agotamiento, cuando no están ya en modo “burnout”.

Yo las ayudo a sentirse fuertes otra vez, a reducir el estrés, la ansiedad, el cansancio y los kilos no deseados.

Cuando trabajamos juntas y descubrimos el origen y la causa del problema, logrando dormir bien y olvidarse del insomnio, no sólo se sienten mejor y con más energía, también están de mejor humor.

Otro efecto secundario positivo es la mejora en las digestiones, se reducen la hinchazón y los gases.

Somos mujeres, madres, trabajadoras, y podemos hacer cosas difíciles, pero si podemos alivianar un poco el peso de estos síntomas, ¡quién sabe de cuánto seremos capaces!

¿Estás lista para averiguarlo?

AFRONTAR CAMBIOS

Llegó el día que supuse que llegaría algún día… un caso positivo en la clase de mi hijo… y mi hijo confinado durante 10 días en casa.

Además de los consejos para la cuarentena que nos mandó el cole, con mi marido hablamos de cómo nos íbamos a organizar, qué hacer, qué no hacer, todo con un poco de nervios, al no saber si nuestro hijo ya tiene el virus o no.

¿Debería quedarse aislado en su habitación hasta saber el resultado del test que se hará recién el lunes? ¿Pobre, estará aburrido? ¿Asustado?

Si, asustado un poco si, nos lo ha dicho.

Pero por lo demás… ¡qué va! Está feliz mirando videos de Among Us en su tablet, feliz de comer en su habitación, y por ahora se siente bien asique no hay motivo de preocupación.

Su hermano le lleva la comida y se queda con el un rato, los dos con mascarilla y manteniendo la distancia.

Es un poco similar a cuando empezamos a transitar el camino de mejorar nuestra alimentación y nos damos cuenta de todas las cosas que consumimos cada día que son tóxicas.

Al principio nos enojamos un poco porque ¡es que al final no se puede comer nada!

Poco a poco, vamos cambiando hábitos y la manera de pensar y todo se vuelve más fácil y natural.

Es que al principio, todos los cambios nos dan un poco de miedo. Es la manera que tiene nuestro cerebro de protegernos.

Nuestro cerebro no quiere cambios, quiere que todo siga igual.

Pero nosotros, como seres humanos con una parte del cerebro más desarrollada, sabemos que podemos invalidar esos pensamientos que no nos bloquean y nos impiden avanzar.

¿Cuáles son tus objetivos para 2021?

¿Tienes en tu lista de objetivos para 2021 alguno de estos propósitos?

  • Comer más sano
  • Luchar contra el cambio climático
  • Apoyar la economía local

La verdad es que hoy en día lo tenemos bastante fácil.

¡Comprando cestas ecológicas estarías consiguiendo los tres propósitos!

En Barcelona hay un montón de opciones de agricultores con producción propia que además ofrecen productos de otros productores de proximidad.

Además, te lo llevan a casa.

¡No más excusas!

¡Lo que va en 2021 es comer de manera sostenible!